Hay una escena que se repite más de lo que parece. Una mujer que ha hecho todas las dietas del mundo, que entrena y que ha bajado peso de verdad, y que sigue teniendo las piernas exactamente igual. Cintura más estrecha, cara más afilada, brazos más finos, y de la cadera para abajo nada se ha movido. Y encima le duelen.
Le molesta el roce del pantalón, se llena de moratones sin acordarse de haberse dado un golpe, y al final del día siente las piernas como si llevara sacos de arena.
A esa mujer llevan años diciéndole que es cuestión de constancia. Que coma menos. Y muchas veces lo que tiene delante es un lipedema en las piernas.
Si tú también te has preguntado por qué no adelgazan las piernas, quédate porque este post te interesa.
¿Qué es el lipedema y a quién afecta?
El lipedema es una alteración crónica del tejido graso. La grasa no se reparte de forma normal: se acumula de manera simétrica en piernas, caderas y a veces brazos, y ese tejido se vuelve doloroso e inflamado. No es sobrepeso, no es celulitis y no es falta de voluntad.
Afecta prácticamente solo a mujeres, y esa es ya una pista: casi siempre aparece o empeora en un momento hormonal concreto, la pubertad, un embarazo o la menopausia. Hay además un componente familiar bastante claro, y muchas pacientes cuentan que su madre o su abuela tenían las mismas piernas. Lo que está bien documentado es el retraso: entre que una mujer empieza a notarlo y alguien le pone nombre pasan de media varios años, y no es raro que sean más de diez.
Principales síntomas y señales para identificar el lipedema
No hay análisis que diga lipedema. Se diagnostica mirando y preguntando, y hay unos cuantos detalles que, juntos, lo hacen bastante evidente.
Desproporción física y el "signo del tobillo"
La desproporción. La parte de arriba y la de abajo parecen de dos personas distintas, hasta el punto de necesitar dos tallas para el mismo conjunto.
El corte en el tobillo. Es la señal más útil de todas. La grasa se detiene de golpe justo encima del tobillo y el pie queda completamente normal, como un calcetín invisible. Esa frontera tan limpia no existe en la grasa que se acumula por otros motivos.
Dolor al tacto y hematomas frecuentes
El dolor. Y no un dolor cualquiera: al tocar, al apretar, al rozar. Un abrazo de un niño en las piernas puede resultar molesto. Es la principal diferencia entre lipedema y celulitis y lo que casi nunca se pregunta.
Los moratones, que aparecen solos porque los pequeños vasos de la zona son más frágiles. Y la sensación de peso, que va a más a lo largo del día, sobre todo con calor y con muchas horas de pie.
Y el detalle que lo confirma casi siempre: la dieta funciona en todas partes menos ahí.
Lipedema, celulitis, obesidad y linfedema: ¿en qué se diferencian?
La confusión con la obesidad es la más frecuente y la más dañina, porque la paciente acaba cargando con una culpa que no le corresponde. La grasa por exceso de peso se reparte por todo el cuerpo, incluidos pies y manos, y no duele al tocarla. Ojo, que las dos cosas pueden ir juntas, y de hecho van juntas muchas veces. La celulitis, por su parte, es un asunto de superficie de la piel que tiene casi todo el mundo.
Con el linfedema conviene afinar más, porque ahí sí hay parecido: suele afectar a una sola pierna, incluye el pie y deja fosita al apretar con el dedo. Y ahora la parte incómoda. Un lipedema que lleva años sin tratarse puede acabar dañando el sistema linfático y convertirse en las dos cosas a la vez. Cuando se llega a ese punto, el manejo se complica bastante. Por eso importa detectarlo pronto, no por ponerle una etiqueta bonita.
Tratamiento integral del lipedema: los 4 pilares básicos
Antes de hablar de suplementos hay que decir esto, porque si no, lo demás sobra.
Suplementos y lipedema: ¿cuáles ayudan realmente a aliviar los síntomas?
Empiezo por lo que no le gusta a nadie. Ningún suplemento disuelve la grasa del lipedema. Ninguno. Lo que algunos pueden hacer, y no es poco, es aliviar la pesadez, la hinchazón y la inflamación, sobre todo cuando hay un problema venoso de por medio, que lo hay muy a menudo.
Venotónicos para la pesadez (Vid Roja y Bioflavonoides)
Los flavonoides venotónicos son lo que más recorrido tiene. Su evidencia está en la insuficiencia venosa, no en el lipedema, y conviene decirlo tal cual.
Pero mejoran de forma bastante consistente la pesadez, la hinchazón al final del día y los calambres nocturnos, que es lo que más incapacita en el día a día.
Los bioflavonoides cítricos y el extracto de hoja de vid roja son las dos opciones con más respaldo, y hacen falta unas semanas para saber si funcionan. Son los que llevan, respectivamente, VenaForte y Vid Roja BIO.
Cúrcuma y Omega 3 para la inflamación de fondo
La cúrcuma entra por la vía de la inflamación de fondo, y aquí lo útil es saber qué mirar en la etiqueta. La cúrcuma de cocina lleva entre un 2 y un 5 % de curcuminoides: para llegar a algo con sentido tendrías que comerte diez o quince gramos de especia al día. De ahí que se usen extractos estandarizados. Y de poco sirve que ponga 95 % si ese porcentaje no está verificado lote a lote por HPLC, que es lo que garantiza que la cápsula de hoy lleve lo mismo que la de dentro de seis meses.
Dos detalles más. El rizoma no aporta solo curcumina, sino tres moléculas emparentadas, curcumina, demetoxicurcumina y bisdemetoxicurcumina, en una proporción natural de aproximadamente 77, 17 y 6 por ciento; la primera es la más potente y las otras dos las más estables, y el conjunto aguanta mejor que la molécula aislada. Y sin piperina, buena parte de lo que tomas no llega a la sangre. Con esos tres criterios en la mano, el que cumple los tres es Curcumin (RHIZOMIN 95®). Dicho lo cual, toca ser honesto: en lipedema no hay ensayos con curcumina. Extrapolamos desde estudios de inflamación general, y prefiero decirlo a fingir lo contrario.
Con el omega 3 la trampa es parecida. En el bote pone 1000 mg de aceite de pescado y la gente cree que toma 1000 mg de omega 3; lo que hay que buscar es cuánto EPA y cuánto DHA hay de verdad. Después, dos cosas que casi nadie mira: de qué pez sale, porque uno pequeño y de vida corta como la anchoveta acumula muchísimo menos mercurio que uno grande y longevo, y cómo de oxidado está el aceite, que se mide con el índice TOTOX y que determina si sigue sirviendo para algo. La forma triglicérido, además, se absorbe y se tolera mejor que el etil éster. Por ahí va SuperOmega 3 (AnchOmega® 35/25), de anchoveta salvaje del Pacífico sur.
La vitamina D no trata el lipedema. Se mide y se corrige si está baja, que lo está en muchas de estas pacientes y pesa sobre el dolor y la función muscular.
Geles tópicos y lo que NUNCA debes tomar (Diuréticos)
En tópico, un gel de masaje con rusco puede aliviar al final del día por su acción venotónica, sumada al efecto del propio masaje ascendente. ReduBest Gel lo lleva entre sus activos. Alivia la pesadez; no reduce la grasa, y ese matiz importa. Y si tienes la piel muy sensible al tacto, prueba antes en una zona pequeña, porque muchos de estos geles llevan activos que dan calor.
Ahora lo que sobra. Los diuréticos y los tés drenantes, que se recomiendan con una alegría tremenda, no solo no ayudan sino que pueden empeorar el cuadro, porque el problema no es agua acumulada. Los quemagrasas, ninguno. Y cualquier producto que prometa eliminar el lipedema en un mes debería hacerte cerrar la página.
Un aviso: si tomas anticoagulantes o antiagregantes, o estás embarazada o dando el pecho, consulta antes de empezar con cualquiera de estos. Antes, no después.
Si te has reconocido en esto
Piernas desproporcionadas respecto al resto del cuerpo, con el corte marcado justo encima del tobillo y el pie intacto. Dolor al tocarlas. Moratones sin motivo. Y peso perdido sin que esa zona se moviera. Si te suena, no es que hayas hecho las cosas mal: pide que te valoren un lipedema.
El tratamiento para el lipedema que funciona se apoya en compresión, movimiento, drenaje y una alimentación que baje la inflamación.
La suplementación es una ayuda para los síntomas del lipedema, no el tratamiento.
Y lo más importante: cuanto antes se identifica, mejor va. No porque exista una cura milagrosa, sino porque un lipedema tratado desde el principio rara vez llega a las fases en las que las cosas se complican de verdad.
Dr. Benigno Cifuentes
Médico de Vitobest

por
